Des dels Campanars Nº141


* Vós reina del cel, exulteu. Al·leluia * perquè qui vau merèixer  de portar. Al·leluia * ressuscità tal com va dir. Al·leluia.

*  Pregueu per tots nosaltres. Al·leluia

Oh Déu, vós ompliu el món d’alegria amb la resurrecció del vostre Fill, Jesucrist, nostre Senyor. Per la intercessió de sa Mare, la Verge Maria, concediu-nos d’arribar al goig de la vida eterna. PCNSR. Amén.

agenda parroquial

1.- Horaris de Missa Diari: PARRÒQUIA: Dilluns a les 8’00 h. i la resta de dies a les 19’30 h. CONVENT a les 18’45 h.

Els diumenges: CONVENT A LES 9’00 I PARROQUIA 10’30 i 12’00 en valencià i Ermita a les 13’00 h.

HORARI DEL DESPATX PARROQUIAL:

De dilluns a dijous de 17’30 h. a 19’15 h. Encarna Els dimecres i dijous a les 20’00 h. els sacerdots

CONFESSIONS: DIMECRES, DIJOUS I DIVENDRES des de les 18’00 h. fins 19’15 h.

* Els dijous de PASQUA a les 18’00 h . Exposició del Santíssim Sagrament demanant per la vocacions

Oració Parroquial divendres a les 23’00 h.

* Comencem comunions – Col·legi VICENT RIUS- Catequistes: FINA LLÁCER, AMPARO GARCÍA, TERESA BORONAT I MATI GARRIDO.

* El proper dia 27 de maig, si Déu vol, celebraré el meu XXV aniversari d’ordenació sacerdotal. Es per a mi un gran goig i, junt a la meua família,  vull compartir-lo amb tots vosaltres.

Celebraré l’Eucaristia en les “Bodes de Plata” el mateix dimarts, 27 de maig, a les  19’30 h en la nostra Parròquia. Esteu tots convidats i, als que no pugueu o no vulgueu vindre, vos demane que pregueu per tots els sacerdots per a que siguem fidels en el ministeri rebut. Gràcies per ser la meua família parroquial en estos últims cinc anys.

 * Este cap de semana es celebra la Mare de Déu dels Desemparats

Sal 22,1-3a. 3b-4. 5. 6

 R/. El Señor es mi pastor, nada me falta.

El Señor es m¡ pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar,
me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.

Me guía por el sendero justo; por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras, nada temo,

porque tú vas conmigo tu vara y tu cayado me sosiegan.

Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos;

 me unges la cabeza con perfume, y mi copa rebosa.

Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida,

y habitaré en la casa del Señor

por años sin término.

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A la orilla de un bosque y apartado de la gente, vivía un ermitaño entregado a reflexiones espirituales; pero cuanto más consideraba lo que ocurría en este mundo, menos comprendía el trato de Dios con los hombres, lo cual lo tenía muy perplejo y lo confundía cada vez más.

Un día meditando en esto, se durmió y tuvo un sueño de lo mas extraño y aleccionador. Soñó que debía hacer un largo viaje a través del bosque y se hallaba preocupado acerca de como llegar a feliz destino. En esas circunstancias se le acerco un hombre, le dijo, sígueme Andrés, tu solo no hallarías el camino a través del bosque, yo te lo indicaré.

Impresionado por la amabilidad del personaje y la autoridad con la que le hablaba; Andrés se fue con él. Al anochecer llegaron a una casa, cuyo dueño los recibió cordialmente. Les dio una rica cena y les preparo una cómoda cama.

Este ha sido un día especial, uno de los más felices de mi vida y debemos celebrarlo, mi enemigo se ha reconciliado conmigo y en prenda de su amistad me ha regalado esta copa de oro, que guardaré entre mis mas preciados tesoros, les dijo.

A la mañana siguiente, se levantaron temprano para continuar su camino, le agradecieron su atención y le desearon bendición de Dios por su hospitalidad. Pero antes de despedirse, Andrés notó que su compañero tomaba secretamente la copa de oro y se la guardaba entre sus ropas. Quiso reprocharle su ingratitud, pero el extraño le dijo: silencio, estos son los caminos de Dios.

Al mediodía llegaron a otra casa, la de un avaro que les negó hasta el agua para beber y los llenó de burlas para alejarlos de su casa. Pasemos mas adelante, le dijo su acompañante, pero primero sacudamos el polvo de nuestros pies; y al decir esto, se sacó la copa de oro y la entrego al avaro, quien la recibió con sorpresa y codicia. ¿Qué haces?, pregunto intrigado Andrés, pero su compañero poniéndose el dedo sobre los labios le respondió, “Silencio, estos son los caminos de Dios”; y siguieron andando.

A la caída de la noche, golpearon a la puerta de una choza miserable, era de un hombre pobre que luchaba contra la adversidad, que parecía ensañarse contra él, a pesar de todo su trabajo; había tenido que vender su propiedad, parcela por parcela y lo único que le quedaba era esa choza. “Soy muy pobre”, les dijo el hombre, “pero no puedo permitir que continúen el camino hasta mañana, la noche es fría y oscura y la senda peligrosa a estas horas, pasen a compartir con mi familia lo poco que tenemos”.

A la mañana siguiente le agradecieron su amabilidad y se despidieron. “Dios te ayudará” le dijo el compañero de Andrés, pero cuando el hombre se dio vuelta para llamar a su esposa, el extraño colocó secretamente en el techo un fuego que media hora después habría de reducir a cenizas la choza y todo cuanto en ella se hallaba.

“No seas perverso”, casi le gritó al oído Andrés, al mismo tiempo que trataba de retener su mano, pero el extraño le respondió: “Silencio, estos son los caminos de Dios”.

Al anochecer del tercer día, llegaron a la casa de un hombre que les recibió cortésmente pero que parecía preocupado y taciturno, ausente de lo que pasaba a su alrededor, no mostraba alegría sino ante la presencia de su hijo único, un muchachito inteligente y despierto. Al otro día al despedirse los acompañó un trecho del sendero, pero luego les dijo, los acompañaré solo hasta aquí, mi hijito les mostrará el camino hasta el puentecillo del torrente, su corriente es rápida y profunda, les ruego que cuiden de él, para que no le suceda algún desagravio. Dios velará por su bien le respondió el extraño personaje, estrechando la mano del padre. Cuando llegaron al puente, el niño quiso volverse, pero el misterioso compañero de Andrés, le ordené, “pasa delante de nosotros”, y cuando el niño estuvo en a medio del puente lo hizo caer a la espumosa y fuerte corriente. Andrés grito desesperado: “prefiero morir perdido en el bosque antes que dar un solo paso mas contigo; ¿son estos los caminos de Dios que quieres mostrarme?”. En este instante el misterioso compañero se transformo en un ángel de luz y le dijo: “escucha Andrés, la copa que sustraje al hombre hospitalario estaba envenenada, al avaro en cambio de sus pecados y de su inutilidad en el mundo, beberá en ella su propia muerte, el pobre y trabajador, removerá los escombros para levantar de nuevo su casa y hallará bajo las cenizas un tesoro que lo salvará a él y a su familia de la miseria, de aquí en adelante; el hombre cuyo hijito hice caer en el torrente, proyectaba un asalto en el camino mañana, y pensaba llevar por primera vez a su hijo para que aprendiera a ser salteador, así el muchacho habría llegado a ser un asesino, la pérdida del hijo lo hará recapacitar y lo inducirá a buscar el buen camino. Mientras que el niño murió en estado de inocencia y se salvará. Si no te hubiera revelado no podrías comprender los propósitos de Dios en esta serie de hechos inexplicables a tu manera, has tenido un ejemplo de los caminos del Señor. Ahora no te preocupes mas por ellos en el porvenir”. Con esto, el Ángel desapareció y el ermitaño despertó curado de todas sus perplejidades.

Aunque esta leyenda supone que es Dios quien inflige el dolor y las desgracias, cuando en realidad es Satanás el causante del sufrimiento, con todo sirve perfectamente para demostrar como obra Dios, en medio del mal que acarrea el pecado, para el bien de sus criaturas amadas.

Nuestra mente finita no puede comprender todas los designios del creador, porque como nos lo dice por medio del profeta Isaías: “Mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Yahveh. Como son mas altos los cielos que la tierra, así son mis caminos, más altos que vuestros caminos; y mis pensamientos mas que vuestros pensamientos (Isaías 55, 8-9)

ENTREVISTA

Entrevista als alumnes de 4t d’ESO del Col·legi Parroquial “Sant Antoni Abat”: Pepe Juan Ruiz i Josep Pérez Fayos

+Lectura de l’evangeli segons sant Joan 10, 1-10

En aquell temps, Jesús parlà així: – «Vos ho dic amb tota veritat:  el qui no entra per la porta al corral de les ovelles,  sinó que salta per un altre lloc,  és un lladre o un bandoler.  El qui entra per la porta és el pastor de les ovelles:  el guarda li obri la porta,  i les ovelles reconeixen la seua veu;  crida les que són seues, cadascuna pel seu nom,  i les fa eixir.  Quan té a fora totes les seues, camina al davant, i les ovelles el segueixen, perquè reconeixen la seua veu. Però, si és un estrany, en lloc de seguir-lo, en fugen, perquè no reconeixen la veu dels estranys.» Jesús els parlà amb aquest llenguatge,  però ells no entengueren què volia dir. Jesús continuà: – «Vos ho dic amb tota veritat:  Jo sóc la porta de les ovelles.  Tots els qui havien vingut abans que jo  eren lladres o bandolers,  però les ovelles no en feien cas. Jo sóc la porta.  Els qui entren passant per mi, se salvaran de tot perill,  podran entrar i eixir lliurement i trobaran pasturatges.  Els lladres només vénen per robar, matar i fer destrossa.  Jo he vingut perquè les ovelles tinguen vida,  i en tinguen abundosament.»

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En les comunitats cristianes necessitem viure una experiència nova de Jesús reavivant la nostra relació amb ell. Posar-ho decididament en el centre de la nostra vida. Passar d’un Jesús confessat de manera rutinària a un Jesús acollit vitalment. L’evangeli de Juan fa alguns suggeriments importants en parlar de la relació de les ovelles amb el seu Pastor.

El primer és “escoltar la seua veu” en tota la seua frescor i originalitat. No amb fondre-la amb el respecte a les tradicions ni amb la novetat de les modes. No deixar-nos distraure ni atordir per altres veus estranyes que, encara que s’escolten a l’interior de l’Església, no comuniquen la seua Bona Notícia.

És important sentir-nos cridats per Jesús “pel nostre nom”. Deixar-nos atraure per ell personalment. Descobrir a poc a poc, i cada vegada amb més alegria, que ningú respon com ell a les nostres preguntes més decisives, els nostres anhels més profunds i les nostres necessitats últimes.

És decisiu “seguir” a Jesús. La fe cristiana no consisteix a creure coses sobre Jesús, sinó a creure-li a ell: viure confiant en la seua persona. Inspirar-nos en el seu estil de vida per a orientar la nostra pròpia existència amb lucidesa i responsabilitat.

És vital caminar tenint a Jesús “davant de nosaltres”. No fer el recorregut de la nostra vida en solitari. Experimentar en algun moment, encara que siga de manera maldestra, que és possible viure la vida des de la seua arrel: des d’aqueix Déu que se’ns ofereix en Jesús, més humà, més amic, més proper i salvador que totes les nostres teories.

Aquesta relació viva amb Jesús no naix en nosaltres de manera automàtica. Es va despertant en el nostre interior de forma fràgil i humil. Al començament, és quasi sol un desig. En general, creix envoltada de dubtes, interrogants i resistències. Però, no sé com, arriba un moment en el qual el contacte amb Jesús comença a marcar decisivament la nostra vida.

Estic convençut que el futur de la fe entre nosaltres s’està decidint, en bona part, en la consciència d’els qui en aquests moments ens sentim cristians. Ara mateix, la fe s’està reavivant o es va extingint en les nostres parròquies i comunitats, en el cor dels sacerdots i fidels que les formem.

La *increencia comença a penetrar en nosaltres des del mateix moment en què nostra relació amb Jesús perd força, o queda adormida per la rutina, la indiferència i la despreocupació. Per açò, el Papa Francisco ha reconegut que “necessitem crear espais motivadors.. llocs on regenerar la fe en Jesús”. Hem d’escoltar la seua trucada.