Des dels Campanars Nº143


* Vós reina del cel, exulteu. Al·leluia * perquè qui vau merèixer  de portar. Al·leluia * ressuscità tal com va dir. Al·leluia.

*  Pregueu per tots nosaltres. Al·leluia

Oh Déu, vós ompliu el món d’alegria amb la resurrecció del vostre Fill, Jesucrist, nostre Senyor. Per la intercessió de sa Mare, la Verge Maria, concediu-nos d’arribar al goig de la vida eterna. PCNS

 R. Amén.

agenda parroquial

1.- Horaris de Missa Diari: PARRÒQUIA: Dilluns a les 8’00 h. i la resta de dies a les 19’30 h. CONVENT a les 18’45 h.

Els diumenges: CONVENT A LES 9’00 I PARRÒQUIA 10’30 i 12’00 en valencià i Ermita a les 13’00 h.

HORARI DEL DESPATX PARROQUIAL:

De dilluns a dijous de 17’30 h. a 19’15 h. Encarna Els dimecres i dijous a les 20’00 h. els sacerdots

CONFESSIONS: DIMECRES, DIJOUS I DIVENDRES des de les 18’00 h. fins 19’15 h.

* Els dijous de PASQUA a les 18’00 h . Exposició del Santíssim Sagrament demanant per la vocacions

Oració Parroquial divendres a les 23’00 h.

* Comencem comunions – Col·legi CERVANTES- Catequistes: Mª NIEVES AVILÉS, CONSUELO PERALES

El proper dia 27 de maig, si Déu vol, celebraré el meu XXV aniversari d’ordenació sacerdotal. Es per a mi un gran goig i, junt a la meua família,  vull compartir-lo amb tots vosaltres.

Celebraré l’Eucaristia en les “Bodes de Plata” el mateix dimarts, 27 de maig, a les  19’30 h en la nostra Parròquia. Esteu tots convidats i, als que no pugueu o no vulgueu vindre, vos demane que pregueu per tots els sacerdots per a que siguem fidels en el ministeri rebut. Gràcies per ser la meua família parroquial en estos últims cinc anys.

Poesia Sacerdot

Aunque es de noche

“¡Qué bien sé yo la fonte que mana y corre

aunque es de noche!

Aquesta eterna fonte está escondida

en este vivo pan por darnos vida

aunque es de noche.

Aquesta viva fonte que deseo

en este pan de vida yo la veo

aunque es de noche”

 

San Juan de la Cruz

(de José Luis Martín Descalzo)

Poned sobre mi tumba mi nombre.

Y mi apellido: sacerdote.

Y nada más.

Porque jamás he sido ni querido ser otra cosa.

Cuidad de que mis manos queden libres

o atadas por la cinta de mi ordenación.

Y nada más.

Procurad que mis ojos permanezcan

bien abiertos, asombrados aún

de tanto amor

como me dieron en un lejano día de San José.

Y decidle a la gente

que perdone, si tantas, tantas veces me ahorré,

yo, que era para ser repartido

como el pan que brotaba de mis manos.

Explicadles que hubiera deseado

ser transparente para todos

yo, que sabía bien en donde estaba

la fresca fuente fría de la que mana Dios.

Atrapado por Él en la lejana jaula

de mis 22 años

¡cuántas veces quise ser otras cosas,

y me descubrí siendo

tan sólo un expropiado, por utilidad pública,

como un cisne encerrado en su pequeño lago!

¡Y como me crecían las espigas, entre las manos!

¡Y cómo me guiaban sin saber quién ni adónde!

Y yo, que apenas era un niño,

tenía tantas almas colgadas de mis manos,

que ni un gigante hubiera podido levantarlas.

Y llevaba carbones encendidos en la boca,

y no eran mías mis palabras ni mío mi corazón.

Pero aquellas palabras alquiladas

y mi prestado corazón

caían rebotando de alma en alma, e iluminaban

sin que yo tuviera aquella Luz que a los demás cedía.

La fuente fría de Dios transcurría dentro de mí

mientras yo estaba seco,

y mis labios apenas conocían

la frescura de Dios que regalaban.

¡Ah, cómo me envolvía el misterio!

¡Qué pequeño y enorme el fruto de mis manos!

¡Qué oscura noche ceñía mis costados

mientras yo daba Luz, salida no sé de donde!

Ahora ya sé bien que nada hice, que fuera mío.

Que donde yo ponía pan, o vino,

o mi cansancio y mis palabras,

Alguien lo convertía en carne y sangre,

cual si también yo mismo estuviera consagrado.

Y que yo no sabría jamás quien bendecía

cuando yo bendecía,

y que mi voz también amanecía en otros,

aunque era de noche en mí.

¡Oh noche que guiaste cada día mis pasos,

y que ahora me sigues sosteniendo

en el cansancio,

noche que multiplicas mi diminuto amor,

noche que alumbras mi paso vacilante hacia el final!

Déjame bendecirte con mis manos atadas,

que te suplican: sigue, sigue, río de Dios,

lamiendo mis resecas orillas;

sigue tú sosteniendo estos tartamudeos

que nada dicen, sino lo que tú dices

a través de mis labios asombrados;

sigue, pan, floreciendo entre mis dedos

hasta que un día duerman, por fin, mis huesos

mientras tu sigues hablando a mis hermanos

a través de mi última, definitiva noche.

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Este escrit pertany al llibre de José Luis Martín        Descalzo , “Testamento del Pájaro solitario”.

El va escriure quan ja sabia que li faltava poc per a morir.

Hui després de XXV anys de ministeri sacerdotal el subscric des de la meua alegria i gratitud.

Torne a dir allò que hem sentit tantes vegades “Si mil veces naciera, mil veces sacerdote fuera. Gràcies a tots per tot i, sobre tot a Déu que em sosté i cuida.

Padre, me pongo en tus manos,
haz de mí lo que quieras,
sea lo que sea, te doy las gracias.

Estoy dispuesto a todo,
lo acepto todo,
con tal que tu voluntad se cumpla en mí,
y en todas tus criaturas.

No deseo nada más, Padre.

Te confío mi alma,
te la doy con todo el amor
de que soy capaz,
porque te amo.

Y necesito darme,
ponerme en tus manos sin medida,
con una infinita confianza,
porque Tú eres mi Padre

Charles de Foucauld

 Sal 65,13a. 4-5. 6-7a. 16 y 20

R/. Aclamad al Señor, tierra entera.

Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre,
cantad himnos a su gloria. Decid a ¡Dios: «Qué temibles son tus obras.»

Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres.

Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente.

Fieles de Dios, venid a escuchar; os contaré lo que ha hecho conmigo. Bendito sea Dios que no rechazó mi súplica.

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El Reino de los cielos es semejante a dos hermanos que vivían felices y contentos; hasta que recibieron la llamada de Dios a hacerse discípulos.

El de más edad respondió con generosidad a la llamada, aunque tuvo que ver cómo se desgarraba su corazón al separarse de su familia y de la muchacha a la que amaba y con la que soñaba casarse. Pero, al fin, se hizo sacerdote y se marchó a un país lejano, donde gastó su propia vida al servicio de los más pobres de entre los pobres. Se desató en aquel país una persecución, de resultas de la cual fue detenido, falsamente acusado, torturado y condenado a muerte.

Y el Señor le dijo: «Muy bien, siervo fiel y cumplidor Me has servido por el valor de mil talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!».

La respuesta del más joven fue mucho menos generosa. Decidió ignorar la llamada, seguir su camino y casarse con la muchacha a la que amaba. Disfrutó de un feliz matrimonio, le fue bien en los negocios y llegó a ser rico y próspero. De vez en cuando daba una limosna a algún mendigo o se mostraba bondadoso con su mujer y sus hijos. También de vez en cuando enviaba una pequeña suma de dinero a su hermano mayor que se hallaba en un remoto país, adjuntándole una nota en la que decía: « Tal vez con esto puedas ayudar mejor a aquellos pobres diablos».

Cuando le llegó la hora, el Señor le dijo: «Muy bien, siervo fiel y cumplidor. Me has servido por valor de diez talentos. Voy a recompensarte con mil millones de talentos. ¡Entra en el gozo de tu Señor!».

El hermano mayor se sorprendió al oír que su hermano iba a recibir la misma recompensa que él. Pero le agradó sobremanera. Y dijo: «Señor, aún sabiendo esto, si tuviera que nacer de nuevo y volver a vivir haría por ti exactamente lo mismo que he hecho».

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+Lectura de l’evangeli segons sant Joan          14, 15-21

En aquell temps, Jesús digué als seus deixebles: – «Si m’estimeu, guardareu els meus manaments; jo pregaré el Pare que vos donarà un altre Defensor, l’Esperit de la veritat, perquè es quede amb vosaltres per sempre. El món no el pot rebre, perquè no és capaç de veure’l ni de conèixer-lo, però vosaltres sí que el coneixeu, perquè habita a casa vostra i està dins de vosaltres. No vos deixaré òrfens: tornaré a vindre.

D’ací a poc, el món ja no em veurà, però vosaltres sí que em veureu, perquè jo visc, i vosaltres també viureu.

Aquell dia, sabreu que jo estic en el meu Pare, i vosaltres en mi, i jo en vosaltres. El qui m’estima, és aquell que té els meus manaments i els compleix; el meu Pare l’estimarà, i jo també l’estimaré i me’l faré conèixer clarament.»